El videoclip, urbano y despreocupado, muestra a gente bailando al ritmo de la samba brasileña, de la que también bebe la composición. Una electrónica melódica y latina que incita más a mover las caderas que a dar saltos, a salir a la calle que a encerrarse en un club.
La canción tiene atributos para convertirse en la canción del verano europeo. Melodía pegadiza y un vínculo con el Mundial de Futbol. Las imágenes recurren a la cultura popular brasileña para ilustrar el tema. Samba, carnavales, y gente de todas las edades mezclados en la calle llenan el videoclip de colores. Por su puesto, no faltan las luces de neón en discoteca y los DJs pinchando ante un enorme público.
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